La esperanza de una nueva posibilidad.
Pxhere-2019.
Un nuevo año es como una hoja en blanco esperando ser escrita con la
continuación de la historia que le da sentido. Porque una hoja en blanco no es
un producto de papelería, ni la consecuencia de la capacidad del hombre como
depredador del planeta. Una hoja en blanco alcanza sentido en la posibilidad de
iniciar o continuar una historia, la historia de la página anterior.
Y así, los seres humanos, al inicio de cada nuevo año, hacemos consciencia
de la historia de nuestra vida, “nuestra propia historia”. Al final del año
hacemos corte de caja y subrayamos lo que hemos alcanzado y tomamos nota de lo
que falta por hacer, ya sea producto de lo que venimos haciendo o nuestras
nuevas aspiraciones para el año por iniciar. Nos hacemos propósitos y, al arrancar
el año, comienzan nuestras acciones, los pendientes y las omisiones, las metas
y los deberes, los sueños y los problemas por resolver.
Los seres humanos somos así, cíclicos por naturaleza y cultura. El correr
del tiempo nos marca, nos condiciona, nos evalúa, nos persigue y hasta nos
incomoda. Pero siempre nos da la oportunidad de dar vuelta a la página que
hemos agotado y comenzar de nuevo a registrar la historia de su paso ineludible
y caprichoso por eso que llamamos “nuestra propia vida”.
Nuestra propia vida. Nuestro paso por el espacio de tiempo en
el que podamos estar vivos, tener vida, contar con la posibilidad de existir.
Durante ese tiempo, vamos escribiendo día a día, minuto a minuto, momento a
momento, una historia de vida que nos identifica y nos diferencia; nuestra
propia historia… que da cuenta de nuestro transitar por este mundo.
Y en este contexto de ideas, nuestra historia se va escribiendo en nuestro
“libro de vida”, en el que cada hoja está dedicada a cada año calendario que
pasa y que, por así decirlo, termina con un breve resumen que contiene nuestras
reflexiones finales del año que concluye y marca, a través de nuestros doce
propósitos para el año nuevo, el inicio del año que llega y su capacidad de
“Ser Posibilidad”.
Damos vuelta a la página e iniciamos una nueva hoja llenos de esperanza,
ganas de hacer y propósitos nuevos. Ahora todo está en los 365 días que nos
esperan para ser vividos. Sin duda habrá retos nuevos, planes a continuar,
luchas a enfrentar, sorpresas, satisfacciones, desesperanzas, objetivos no
alcanzados, logros concretos y, por qué no, fracasos y aprendizajes; porque de
eso se trata la vida, de vivirla en toda su extensión, con toda su potencia. Con
la ilusión de la “hoja en blanco” por escribir, con la zozobra de la
incertidumbre que el futuro encierra, aún el más inmediato; con toda la energía
de aprovechar esta nueva posibilidad de vida en nuestro beneficio, para nuestro
“bien”.
La historia se va escribiendo, más vale que con nuestro puño y letra,
porque si no hemos muerto, de todas formas se escribirá. Se va entretejiendo entre
los cuentos que nos contamos y van apareciendo las realidades que somos capaces
de crear y percibir. El tiempo va pasando, los días transcurriendo y lo más
importante es proteger nuestra capacidad de asombrarnos, de poder apreciar el
devenir de la vida. El comprometernos a mostrar siempre el mejor Ser que podemos ser, el asumir con
convicción nuestra vocación de ser permanentemente factor de activo de servicio
a los demás, el “ser amor”, y desde el amor “servir”.
Porque nada nos llevaremos cuando nos marchemos. Porque nuestra posibilidad
de trascender está más en nuestro legado que en nuestro paso por la vida.
Porque bien dicen que nuestra capacidad de crear realidad en el lenguaje, no es
inocente y mucho menos ingenua. Porque la vida es una y «hay de aquél que desperdicie
la posibilidad “dada” de existir, de ser “posibilidad”, de “marcar diferencia”».
Así, en este nuevo encuentro con la vida, nos disponemos a “Ser Historia” desde la transformación
continua de nuestro Ser. Nos disponemos nuevamente a luchar por ser nosotros
mismos, sin importar demasiado lo que esto signifique o las consecuencias que
ello traiga consigo. Porque ese es el valor a cultivar, el valor de ser
nosotros mismos.
Y como dice Sven Doehner (Psicólogo Mexicano), “lo desafiante en esto es
que no hay una fórmula de cómo hacerlo, sólo cómo no hacerlo”. Y si insistimos
en hacer y hacer lo mismo, estaremos insistiendo en el “cómo no hacerlo”, y vamos
seguir teniendo los mismos resultados que, en el insistir, denotan que no nos
son satisfactorios, no son “lo que buscamos”.
Pero, parafraseando a Sven Doehner, si intento atravesar el “no es”, si me
comprometo en ello, de repente va a aparecer algo, algo nuevo, que es
verdaderamente creativo, que va a ser un recurso realmente desconocido. Por lo
tanto, hay que profundizar en el tener la fuerza, la fortaleza, de “no saber”,
para que aparezca algo auténticamente nuevo que, en principio, impulse la
transformación de nuestro Ser, ya lo demás se irá dando en consecuencia. La
transformación profunda de nuestro Ser,
ineludiblemente transforma nuestro Hacer,
y con ello nuestro Tener (parafraseando
a Alberto Beuchot - Coach).
Así, un año nuevo es una auténtica nueva oportunidad de transformarnos, de
irnos acercando a ese Ser que
queremos ser, a aquel protagonista de la historia por la que queremos ser
recordados, de nuestra trascendencia. De nuestra capacidad de “dejar huellas,
no pisadas” en nuestro diario caminar. De vivir una “vida con sentido” digna de
ser vivida, de ser protagonizada por nosotros mismos, por nuestro “Yo Activo”,
por nuestra voluntad y convicción de ser nosotros
mismos.
Y ahí, como dice Sven Doehner, no hay recetas de cocina. Ahí cada uno de
nosotros tiene que irse encontrando con sí mismo, con su propia capacidad de “forjar
destino”, con su manera particular y diferenciada de vivir la vida, con aquello
que le hace sentido y le impulsa a “ser el mejor Ser que pueda ser”.
Por tanto, no me queda más que desearles que en este 2019 se encuentren con
ustedes mismos, y que ese encuentro sea altamente asombroso, motivante, fortalecedor e
impulsor de su propio arte de transformación. Pero sobre todo, que el encuentro
le sea enriquecedor, satisfactorio y les mantenga cotidianamente viviendo en
plenitud y rebosantes de felicidad.
Roberto Arzate

Comentarios
Publicar un comentario