Las Relaciones Poderosas y la Felicidad en el Trabajo

Las Relaciones Poderosas y la Felicidad en el Trabajo

Creo que puedo decir con propiedad: “Después de una larga vida dedicada a la lectura, hoy me topo con un libro que me ha amarrado a él desde el principio”. Un libro con una introducción de 43 páginas (292 páginas en total), 7 capítulos exclusivamente y un título muy sugerente: “Equipos Extremos” (Bruce Shaw, Robert (2018). Equipos Extremos: Por qué Pixar, Airbnb y otras empresas de vanguardia triunfan donde la mayoría fracasa. Ediciones Culturales Paidós, S.A. de C.V. -Paidós Empresa-, México). Un libro que he leído en menos de quince días y que he empezado a aplicar en el desarrollo de mis propias teorías y en la práctica, desde el primer día en el que comencé su lectura. Un libro del que recomiendo ampliamente su lectura y reconozco que ha sido una suerte que haya caído en mis manos.
Y no es que no haya leído otros libros igualmente muy interesantes; es que hay algunos que llegan alineados asertivamente a determinado tiempo de la vida personal, nutriéndola de sentido y alentándolo a uno para seguir adelante.

Así, este libro me inspira para expresar con mayor orden y conocimiento la importancia de las relaciones humanas en el campo laboral. Una fijación extrema que me ha hecho trabajar durante los últimos doce años en dos temas relevantes para el buen funcionamiento de las organizaciones (Comunidades de Propósito y Lugares de Potencial Realizado). Temas que sin ser del todo propios, se han ido convirtiendo en un desarrollo personal que, respeta el origen (hoy incierto) de ambas expresiones pero, cada vez más, obedecen a mi forma de ver y entender el posible futuro exitoso de las organizaciones que creamos las personas para las personas y, sobre todo, las posibilidades reales de transformar estos espacios humanos en verdaderos espacios laborales de bienestar, plenitud y felicidad.
Para el autor, los “Equipos Extremos” llevan el énfasis en los resultados y las relaciones hasta el punto de quiebre, entendiendo la necesidad de manejar los riesgos que implica hacerlo. Sin que ello sea el tema central de este artículo, baste decir que llegar al punto de quiebre es colocarse justo en donde dicho énfasis impulsa lo extraordinario (la sinergia) de forma positiva (a favor del propósito superior), pero un poco más en ello empezaría a provocar un deterioro en el logro del anhelo (“empezaríamos a ir para abajo”). ¿Dónde se coloca este punto de inflexión? ¿Cómo identificar el quiebre? Son preguntas sin una fácil respuesta (no existen “recetas de cocina”), ya que dicho punto es diverso para cada equipo y situación específicos. Es más, el propio autor reconoce en ello la necesidad de manejar riesgos y estar dispuestos a pagar el precio por ello.
Regresando a la intención que nos ocupa…
Algo que me pareció grato y útil encontrar en la obra citada es la división de las relaciones organizacionales en Relaciones de Comunidad (“suaves”) y Relaciones de Intercambio (“duras”). Así, las primeras se basan en el apoyo a los demás sin esperar nada a cambio, y las segundas tienen que ver con lo que los demás nos proporcionan y lo que nosotros les proporcionamos a ellos a cambio (intercambio formal).
Desde mi forma de entender las relaciones, las de comunidad tienen que ver con lo que he llamado “Comunidad de Propósito” y las de intercambio estarían representando a lo que nombro como “Lugares de Potencial Realizado”.
Así, la organización, entendida como Comunidad de Propósito, es aquella que ha decidido luchar por forjar su propio destino en torno a un “Propósito Superior” determinado, el cual le es generativo (la organización existe por y para el propósito) y común (por convicción de todos aquellos que la conforman).
Una Comunidad de Propósito se basa en la colaboración, la confianza y la lealtad en común (de todos con todos, sin distingos ni ausencias). La visualización del propósito común le da sentido al “hacer colaborativo” (colaboración dinámica) y destino al esfuerzo consolidado. Las relaciones interpersonales que surgen de la convivencia (el hacer) en grupo se solidifican en la diversidad y en la confianza plena de unos con otros, sin excepción de nadie; lo que se traduce en cohesión social plena. Este “capital social” actúa como adhesivo por entre todos los integrantes de la organización, conectando a la gente y haciéndolos que funcionen de forma más efectiva. Así mismo, la lealtad que permea por toda la organización, se traduce en un sólido sentido de pertenencia, que nace del reconocimiento que tiene la gente por su organización y la fe que comparten con sus líderes (aquellos que inspiran y guían desde el servicio), en sus valores y creencias.
Es esta “conjugación virtuosa” la que “produce” Comunidades de Propósito. Es la que les permite ser congruentes con su orden generativo (propósito superior) y aspirar al logro de resultados extraordinarios, producto de su forja de destino. Es la que genera vínculos poderosos que impulsan los resultados extraordinarios que distinguen a este tipo de organizaciones.
Los Lugares de Potencial Realizado son espacios de trabajo abiertos al aprendizaje, en cuyo entorno el potencial de las personas no se queda en posibilidad, ya que se expresa en resultados concretos y, muchas veces, extraordinarios. Así, la organización toda es un laboratorio de aprendizaje dinámico, incremental y holístico, en el no solamente se alcanzan las pretensiones organizacionales deseadas sino que además, paralelamente, las personas alcanzan su realización individual y colectiva a través de estos logros. Los integrantes de la organización, todos, se esfuerzan por que se vea permanentemente reflejado su mejor posibilidad de Ser, en el alto desempeño que los ocupa, compromete y vincula. Son personas en acción cuyas Relaciones de Intercambio les permiten consolidarse poderosamente al interior de los equipos y establecer puentes sólidos entre todos ellos, a lo largo y ancho de la organización.
Los actores activos de la acción organizacional se complementan unos a otros, entre todos ellos. Esto permite el mejor aprovechamiento de sus fortalezas y superar con mayor facilidad y menos “dolor” sus debilidades. El impacto es tal que incluso las oportunidades se explotan mejor y las amenazas se enfrentan con menos temor. La complementariedad es base del alto desempeño individual y colectivo y se traduce permanentemente en resultados concretos esperados. Lo extraordinario no es producto de la casualidad o la buena suerte, sino del esfuerzo constante, muchas veces llevado al límite. El encajar asertivamente en el equipo, hace que este se distinga por tener capacidades y competencias, que los individuos (en lo personal) no tienen con suficiencia.
En simultáneo, en los Lugares de Potencial Realizado, surge de forma natural la empatía y la solidaridad, ya que todos están conscientes de que lo realmente importante es el resultado final que obtenga la organización en su conjunto, y no los resultados individuales que pudieran obtener algunos de ellos. La competencia se limita y se encauza asertivamente en favor de todos, por lo que siempre están más que dispuestos a ayudar al que va quedándose rezagado o al que se ve limitado para seguir adelante, ya que saben que exclusivamente alcanzarán el éxito si todos cumplen con sus responsabilidades individuales. Todos aprenden de todos, todos colaboran con todos, todos, todos se ayudan entre ellos, porque saben que el intercambio formal favorece a la organización y les favorece a ellos mismos.
Es entonces que la complementariedad, la empatía y la solidaridad impulsan a que surja la sinergia que les permite alcanzar resultados extraordinarios. Esta capacidad de generar un efecto incremental permanente en el alto desempeño ayuda a que el potencial se manifieste y se consume en algo concreto y real, transformándose emocionalmente en estados de plenitud en las personas, producto de su “realización” individual y colectiva, lo que redunda en un enorme orgullo y satisfacción.
Es a todo este estadio superior corporativo, a la colocación humana en un nivel superior de satisfacción y plenitud, producto de ver concretada su obra y traducida en el logro del propósito superior que los une en comunidad, a lo que yo llamo Trabajo de Equipo en Plenitud, propio de los Lugares de Potencial Realizado, ya que me refiero más a la plenitud que alcanza el equipo a través de la realización de un trabajo extraordinario, que a la manera de asociarse para la realización de una tarea (trabajo en equipo).
Por todo lo anterior, las Comunidades de Propósito son esa mejor expresión del ente organizacional que asumen las Organizaciones Inteligentes abiertas al Aprendizaje (las organizaciones exitosas de nuestro tiempo) y los Lugares de Potencial Realizado es la trasformación organizacional consecuente de los espacios laborales, no solo para alcanzar resultados extraordinarios, conformar un sólido capital social o garantizar el logro del propósito superior que une a un grupo de seres humanos concreto; sino también para conseguir su propia trascendencia (individual y colectiva) y estar a la altura de su compromiso social con la transformación del Mundo.
Todo esto pareciera muy del ámbito de la imaginación o la teoría, pero casi imposible en la práctica. Podríamos hasta considerar como ingenua la pretensión de una transformación organizacional como la planteada, sobre todo a la luz del confort que otorga el arraigo a las organizaciones tradicionales. Sin embargo, la transformación basada en Relaciones Poderosas de Comunidad y de Intercambio, es mucho más factible de lo que se considera, y existen ya muchas experiencias de organizaciones que han basado su éxito disruptivo en ello. En esencia, las Organizaciones del Siglo XXI profesan creencias y valores afines a lo planteado, alejándose cada vez más del eficientísmo, la burocracia y la cerrazón de las organizaciones tradicionalistas, propias del siglo anterior.
Roberto Arzate

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